Niños: ¿manipuladores o buenas personas?

niños manipuladores

Preparándome para el Foro chat de este sábado (por cierto ¿ya te inscribiste?) me puse a revisar un libro que no goza de muy buena reputación entre los que abogamos por la crianza respetuosa y no es otro que: “Duérmete niño”, de Eduard Estivill. En este, afirma el doctor Estivill que los niños a los 7 meses ya deben de tener un patrón establecido de sueño de más o menos unas 12 horas de duración.

Leo y releo y no encuentro aún el fundamento científico de tal afirmación, en contraste con otros profesionales tales como Rosa Jové que demuestran con estudios cómo es que los niños alcanzan un patrón similar al de los adultos alrededor de los 5 años de edad. En fin…

Más allá de estas afirmaciones, que parecen mas leyendas urbanas, me llamó la atención el hecho de que se explica que, a medida que el niño va creciendo y que va logrando un mejor desarrollo del lenguaje, éste se va a proponer “eternizar” la rutina previa al sueño. Es conveniente recordar que en este libro el doctor Estivill propone un método para educar a los niños en el sueño desde que son recién nacidos.  

Continúa señalándole a los padres que tengan mucho cuidado, porque el niño que, “no tiene ni un pelo de tonto” se va a empeñar en prolongar el momento antes de dormir con frases del tipo: “te quiero mucho”, “tráeme un vaso de agua”, “dame un besito” y otras de este tipo.

A ver, vayamos por partes, como dijo Jack el destripador, que hay varias cosas que me rechinan en los oídos.

Los niños no tienen “ni un pelo de tontos”

En eso tiene razón. Las mías son listísimas (y usted dirá, el mío también!). Listas y buenas personas, como todos los niños. Y de eso no tiene que convencerme nadie. Las veo y las conozco y están lejos de ser personas capaces de manipular a alguien. Los niños son buenas personas. Y los papás, en términos generales, nos esforzamos en criarlos bien, en hacer de ellos buenos individuos. ¿Por qué un extraño pretende convencerte de otra cosa?

Nos tocan el ego al decirnos “tenga mucho cuidado”

Obviemos el punto anterior y pensemos en la macabra hipótesis de que los niños son manipuladores a conciencia. Aún así, se trata de una criatura, un niño. Tienes a tu favor la experiencia que otorga la edad. No te “manipula” un niño, a menos que tu lo quieras. Les cuento una anécdota:  hace un par de días AS quería un trozo más de chocolate, para eso fue al cuarto de mi madre diciéndole:  <<abuelita, Rapunzel está en mi cuarto y quiere un trozo de chocolate>>. Mi mamá le siguió el juego y le dio el trozo adicional ¿A quién estaba manipulando? 

La maternidad idílica versus la maternidad sacrificada

Nos venden la maternidad como algo idílico, hermoso. Ciertamente lo es, pero para esto debes privarte (según ellos, claro) del disfrute de tu hijo sin más reglas que quererse. Comparte con tu hijo, pero sólo lo justo para que no se acostumbre a ti. Cógelo sólo si necesita comer o limpiarse. ¿Y el cariño, para cuando?

Pretenden limitar el disfrute con tu hijo y privarte de la parte más sabrosa de la maternidad, so pena de criar a un malvado tirano con ansias de conquistar el mundo. Criar sin disfrutar es como comerte un postre sin azúcar; vacío y sin sentido. Te venden la idea del padre abnegado, mártir sacrificado por sus hijos, que suda y trabaja horas extras para que no les falte nada. La crianza de los hijos no tiene que ser sacrificada. Dormir con tus hijos no tiene que ser sacrificio. Sacrificio es pararse temprano, trabajar diez o doce horas para que el salario medio alcance, levantarse a trabajar el fin de semana, en lugar de quedarse con ellos; luchar con el sistema educativo que impone tareas para el fin de semana y nos limita el tiempo de ocio.

Abrazarlos, besarlos, escuchar que quieren otro cuento para estar un rato más contigo no es sacrificio ni manipulación. Son muestras de amor genuino. No te prives de ellas. El amor es perfecto, y no malcría. Malcría el desamor, el sustituir el afecto por objetos. Los gritos, las humillaciones y los sobornos. Esos sí que malcrían y engendran tiranos.

Retomando el punto que me trajo hasta aquí, las rutinas para comer o dormir pueden resultar beneficiosas a algunas familias, siempre que sean flexibles y agradables. Que no te esclavicen. La idea del baño y el cuento antes de dormir muchas veces resulta útil en niños mayorcitos, que ya tienen todas las fases del sueño establecidas, en el sentido de que crea un entorno agradable y favorecedor del sueño.

En el caso de los bebés, puede que ayude a que asocien estos momentos agradables con el momento de dormir; que lo asocien, no educarlos para dormir, que para eso se necesita de un mayor desarrollo neurológico. Un cuento más, un besito, un vaso de agua, una nana, nunca estarán de más. 

No lo olvides, no lo dudes, tu hijo es SIEMPRE buena persona.

Un abrazo

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